Wednesday, December 29, 2010

Alfredo Palumbo, Presencia*

Iba creciendo la siesta
el solcito en mi ventana
mis patitas se movían
mi cabecita pensaba
el corazón que sentía...
la rara alegría.

Y es cuando llegan los seres
que uno los lleva en el alma
cuando conversa con ellos
cuando comparte una chala
crece la magia, la vuelta...
la vida que nos rodea.

Entonces...
Entonces crece una fuerza
unas ganas churas de amar
sentirse libre en el tiempo
tener las cosas más claras
volverse como el agua...
que baja de la montaña...
que baja por la quebrada.

Se oyen unas melodías
baila contenta tu alma
es la presencia divina
que anda rondando tu casa
Crece la magia, la vuelta...
la vida que nos rodea.

Entonces...
Y entonces crece una fuerza
Unas ganas churas de amar
Sentirse libre en el tiempo
Tener las cosas más claras
moverse como el agua
que baja de la montaña
que baja por la quebrada.

*/ Huayno dedicado a Claudio Valenzuela










Del viejo, acaso puedo decir lo obvio, lo que no hizo: lamentarse, describir paisajes, buscarse un lugarcito entre los músicos. Nació en Silípica y caminó su tierra a morir. Cultivó un arte de lo íntimo, de la reflexión de lo que somos y lo que no. Recolectó coplas y compuso cuecas, huaynos, galopas, valses, chamamés, zambas, gatos y chacareras. Su presencia estuvo en muchos lados, y ahora está también, vuelta grabación, aquí.


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